Arenas.

ARENAS

Ruta Mudéjar. ARENAS

Antes de entrar en Arenas, desde la carretera de Vélez- Málaga se encuentra el alquiler de caballos San Roca, desde donde podremos hacer un recorrido a caballo por el campo de Arenas y los alrededores del Castillo de
Bentomiz, difícilmente accesibles con un turismo.

Empezamos el recorrido a pie en la Avda. Antonio Fernández Ramos, próxima al Ayuntamiento.

Para disfrutar de sus pintorescas calles con murales que muestran la historia del pueblo y sus tradiciones, como la Feria de la Mula, tomamos C/ Farola y seguimos por C/ La Fuente donde podemos hacer un alto en el camino en el bar “El Gato” para degustar su delicioso vino moscatel del terreno.

Continuamos hasta llegar a la Plaza de la Ermita, frente a nosotros podemos admirar la antigua ubicación del Ayuntamiento, mientras que a la derecha encontramos la agradable terraza de Willy´s Pub, donde podremos tomar un refresco antes de seguir bajando por C/ Las Bolas para llegar a la Plaza del Mercado.

La Plaza fue durante un tiempo la antigua sede del Mercado de Abastos y en la actualidad alberga una nueva fuente, siendo el corazón de la vida diurna de Arenas.

Si nos asomamos hacia la parte derecha de la plaza, podremos admirar un bonito arco del siglo XVII;

atravesándolo nos encontramos con el Bar-Pub The Lemon Tree, un sitio ideal para tomar un aperitivo por la tarde o para cenar en su patio, entre limoneros.

Volviendo atrás, subimos por C/ Cabildo, C/ Granada y C/ Enmedio, donde destacan las decoraciones florales de los vecinos de Arenas, continuando por C/ Estación para llegar a la Plaza Valle, más conocida como Plaza de la Iglesia.

Aquí se encuentra la Iglesia de Santa Catalina del S.XVI que sufrió un incendio en 1926 que la destruyó casi en su totalidad, reconstruyéndose entre 1941 y 1943 respetando su antiguo estilo mudéjar. En

su interior, podemos admirar las tallas de Ntro. Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores, del imaginero malagueño José Navas Parejo.

Destaca también la imagen de la Virgen del Rosario, obra anónima del S.XVIII, que corona el Retablo del Altar Mayor, así como el mural que decora el Baptisterio, obra del pintor veleño Evaristo Guerra Zamora.

Volviendo sobre nuestros pasos, tomamos la C/ Estación y nos hallamos de nuevo en la Avda. Antonio Fernández Ramos, donde podemos disfrutar de la gastronomía típica en el Bar-Restaurante “Juanete” cuyas especialidades son los callos y el chivo con salsa de almendras.

Continuando por la avenida nos dirigimos hacia el anejo de Daimalos por C/ Carretera (travesía de Arenas). Antes de dejar Arenas, en la travesía, podemos hacer una parada en la Cooperativa Agrícola de Aceite Santa Catalina Mártir para visitar su fábrica y adquirir una excelente botella de aceite virgen extra.

En alternativa, a unos 600 metros más adelante, podemos hacer una parada en el Mesón “Rincón de Paco” especializado en platos tradicionales como el gazpachuelo y el conejo.

Una vez en Daimalos, desde la Plaza de San Antón tomamos a la izquierda por C/ de la Iglesia hacia arriba, hasta llegar frente a la Iglesia del Cristo de la Salud que data del año 1505 y que se ha mantenido hasta nuestros días prácticamente inalterada desde su construcción.

Su alminar árabe es accesible por dentro (hasta la segunda planta), destacando por su estilo y antigüedad (S.XIII), donde podemos encontrar engastada en un tramo final de sus escaleras la antigua tinaja donde en origen se depositaba el aceite, donado por los agricultores del lugar, necesario para el alumbrado de la iglesia.

Saliendo de la iglesia, hacia nuestra izquierda, a unos 800 metros, encontraremos la Fuente Perdida o del Amor, famosa por el mito de que quién bebiese de su agua, encontraría el amor de su vida.

Daimalos cuenta también con varias bodegas de vino repartidas por todas las casas particulares del pueblo, que pueden ser visitadas.

Entre la Fuente y la Iglesia se encuentra el Alojamiento Rural “Casa La Fuente”, una casa con más de 200 años de antigüedad y recién restaurada con finalidad turística.

LUGARES DE INTERÉS:

Iglesia de Santa Catalina. Con pinturas de Evaristo Guerra. Para entrar en la iglesia preguntar en la localidad.

Castillo de Bentomiz. Accesible con medios adecuados (caballo, 4×4, todoterreno).

Alminar árabe e Iglesia del Cristo de la Salud. Alminar bien conservado y accesible en su interior (Daimalos; preguntar por la Dña. María López Pérez. en C/ Iglesia, tel. 952 512686).

Fuente Perdida o del Amor. Según la leyenda, quien beba su agua encontrará el amor (Daimalos).

Antigua bodega de vino (Daimalos).

ACTIVIDADES DE OCIO.

Alquiler de caballos San Roca. Para un recorrido por los alrededores de Arenas y del Castillo de Bentomiz (tel. 620844663 – 952512510).

FIESTAS

Segundo fin de semana de Agosto

Antecede a la feria la celebración del Día del Niño con juegos, deportes y actuaciones de cuenta cuentos.

El viernes empieza la feria con el chupinazo y pasacalles por todo el pueblo a cargo de la banda municipal de música acompañada por una comparsa de gigantes y cabezudos. Se procesiona al santo patrón por las calles y se procede a la apertura de la Caseta Oficial con actuaciones musicales.

El sábado hay feria de día en la plaza de la Iglesia y el domingo una gran variedad de actividades para mayores y pequeños ocupa la jornada. Actuaciones musicales en la Caseta Oficial y una traca dan por finalizada la feria.

12 de Octubre

Hasta hace apenas algunas décadas, el comercio de mercaderías entre la costa malagueña y Granada se hacía a lomos de mula por los escarpados senderos de Sierra Tejeda. Arenas, ubicado en un paso estratégico de estas rutas, fue siempre un lugar obligado de parada y fonda, y punto de encuentro para las transacciones entre ganaderos, arrieros y agricultores.

Hoy, este pueblo recupera aquellas tradiciones, con la celebración de la antigua Feria de la Mula, convertida en una gran fiesta en la que las transacciones comerciales son una excusa para un amplio programa que incluye bailes típicos y modernos, muestras de artesanías del mundo rural, una gigantesca paella popular y, sobre todo, un tiempo de confraternización y de promoción de las tradiciones y del presente de este bello pueblo blanco ubicado al pie de la Sierra de Bentomiz y de su antiguo castillo medieval.

Patrimonio Histórico – Artístico

Los sedimentos que el río Seco dejaba a  su paso por la localidad también le aportaron su nombre. Su historia está ligada al cerro de Bentomiz, donde se levanta el impresionante Castillo que domina el núcleo de población. A los musulmanes se debe también el alminar que, más tarde, servirá de campanario a la iglesia de Santa Catalina.

El término municipal comprende el anejo de Daimalos, con una fuente islámica del siglo XII y el alminar más arcaico de los conservados en la zona, asociado también en época cristiana a la iglesia de la Inmaculada Concepción.

Castillo Bentomiz.

Es uno de los castillos más grandes de la provincia. Su origen podría estar en una fortificación romana, pero los restos arquitectónicos llegados hasta nosotros corresponden a distintos momentos de ocupación de época islámica, cuando formaba un triángulo defensivo con los castillos de Comares y Zalia (Alcaucín).

La fortaleza, edificada sobre una meseta irregular de 709 metros de altitud se adapta al terreno y conserva parte de sus muros y torres. En la mitad sur la línea de la fortificación sigue el desnivel de la ladera y no existen restos de edificación, pues debió dedicarse a superficie cultivada y como refugio del ganado y de la población de los alrededores en caso de peligro. En la zona este, la más reducida, se conserva un sólido murallón y en el oeste, por donde tendría el acceso, hay fragmentos de lienzos de muralla de piedra cogidos con argamasa y señales de torres. Pero la zona norte es la más noble y la mejor conservada.

Podemos distinguir dos amplios recintos murados. El primero, en la zona norte, es más elevado y está protegido por gruesos muros que descansan sobre torres cuadradas; en su interior se encuentran dos aljibes de una sola nave con bóveda de cañón y paredes recubiertas de almagra. El segundo recinto bordea la meseta con un grueso muro, almenado en algunas zonas, y reforzado por torres (al oeste hay una octogonal, probablemente de época almohade). También conserva dos grandes aljibes cubiertos con bóveda de crucería.

Su estratégica situación permitía controlar una amplia zona de la Axarquía hasta el mar y en gran parte su importancia estaba en relación con la riqueza de la región, dedicada al cultivo de la vid, higos, almendras y a la obtención de seda, productos que permitían una rentable exportación a larga distancia.

Las primeras noticias históricas aparecen en el siglo XI, en las Memorias de Abd-Allah, rey de Granada, quien en 1082, cuando se dirigía a tomar Málaga y se encontraba en las inmediaciones de la ciudad, tuvo que regresar a negociar la rendición de Bentomiz con sus habitantes, temeroso de que pudieran cortarle las comunicaciones; una vez entregado, demolió parte de las fortificaciones.

La influencia de los reinos africanos durante los siglos XIII y XIV, fue importante en esta zona de la Axarquía. Sabemos que Málaga y Comares fueron rebeldes al poder nazarí y contaron con la ayuda de los meriníes, quienes dejaron constancia material de su presen- cia en la arquitectura del entorno de Bentomiz: Árchez, Salares, Daimalos y Corumbela, son poblaciones en las que han perdurado los antiguos alminares de las mezquitas, construcciones en las que se deja ver la estética de los meriníes.

Las guerras civiles que caracterizaron el fin de la presencia islámica en España, convirtieron a Bentomiz en una pieza estratégica clave, Ibn al Jatib, en el siglo XIV lo definirá como una de las principales fortalezas de la Kura de Rayya, nombre que correspondía, aproximadamente al territorio de la actual provincia de Málaga. Así cuando los Reyes Católicos sitiaron Vélez Málaga, pactaron una alianza con el alcaide de Bentomiz, contenien- do su población los ataques de las tropas enviadas por el rey de Granada para liberar el cerco de Vélez Málaga.

Finalizada la Guerra de Granada, Bentomiz servirá para controlar una zona de abundante población morisca, que demostrará su importancia militar cuando se produzca la rebelión de los moriscos de 1569, momento en que la fortaleza vuelve a adquirir gran protagonismo. A partir de esta fecha comienza para el castillo de Bentomiz un periodo de abandono en el que todavía se encuentra.

Iglesia parroquial de Santa Catalina Mártir.

Levantada sobre la antigua mezquita en estilo mudéjar, la iglesia, con una sola nave, fue erigida en el siglo XVI. En la primera mitad del siglo XX un incendio la afectó gravemente, siendo restaurada, y perdiendo su antigua armadura que será sustituida por una nueva. El baptisterio se ubica en una de las capillas laterales de la entrada, decorada con pinturas murales del artista Evaristo Guerra, quien se autorretrató en ellas poniendo su rostro a la imagen de Jesucristo.

De las imágenes que conserva el templo sobresalen la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra de escuela antequerana del siglo XVIII, muy afectada por el incendio del que solo se salvó su cabeza, la Virgen de los Dolores, realizada en los años 40 por el escultor de Álora, José Navas Parejo y, una Virgen con el Niño, obra del siglo XVIII ubicada en la sacristía.

En el exterior destaca la torre alminar. Es de planta cuadrada y tiene dos cuerpos, aunque originalmente fueron tres; en el segundo se abren vanos con arcos de medio punto. Las reformas recibidas, a causa del mencionado incendio, transformaron bastante el alminar, siendo hoy bastante más corto de su altura primitiva y habiendo perdido el tercer cuerpo y los rasgos distintivos de la obra islámica.

Iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción.

La parroquia fue aneja a la de Arenas desde su erección en 1505. Al igual que otras similares en la comarca es de pequeñas dimensiones, con una sola nave, cubierta por armadura y adoptando el alminar de la anti- gua mezquita como campanario. La cabecera es plana y el presbiterio está elevado mediante gradas. La armadura de madera que cubre la nave es de par y nudillo con tirantes decorados con azafates que se apoyan sobre canes lobulados, y ha sido reparada en varias ocasiones. En su interior destaca un interesante repertorio de pinturas murales, aparecido en las obras de restauración realizadas en 1998, con motivos arquitectónicos y figurativos, de gran colorido, obra de comienzos del siglo XVIII; de la misma época es la pila bautismal de mármol.

La iglesia de Daimalos fue declarada Bien de Interés Cultural en 2004.

Alminar.

Es considerado el más arcaico de la época merini; junto con el desaparecido de Arenas puede ser una variante popular del modelo instaurado por los alminares de Archez y Salares.

Consta de un primer cuerpo cuadrado, más grueso y elevado, carente de decoración, donde se abren unos pequeños huecos para la iluminación. El segundo cuerpo, separado por una línea de imposta, tiene el único elemento decorativo de la fachada: cuatro arcos apuntados, cegados en el interior. Otra línea de imposta separa el tercer cuerpo, también sin decoración. El último cuerpo, añadido, es el cuerpo de campanas, cubierto con un tejado a cuatro vertientes con una sencilla armadura cuadrada.

En el interior se dispone, sobre un machón central macizo, una angosta escalera, que permite el paso a una sola persona. Como los otros de la zona corresponden a los siglos XIII ó XIV.