Los principales investigados –seis mujeres y un hombre de nacionalidad española y con edades comprendidas entre los 18 y 50 años-  confeccionaban e insertaban en páginas de contactos en Internet ofertas de trabajo inexistentes con la falsa promesa de pingües beneficios por servicio.

 

  • Los demás arrestados –hasta un total de 30- realizaban tareas de teleoperador y de captación para la red.
  • Las víctimas contactaban con los números de teléfono que aparecían en los anuncios y seguidamente eran derivados por los operadores a líneas de tarificación especial para supuestamente concretar los detalles del puesto de trabajo.

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado en Málaga una red criminal especializada en estafas mediante falsas ofertas de trabajo de gigoló por Internet, en un operativo que ha concluido con la detención de 30 personas por su presunta participación en un delito de estafa y pertenencia a grupo criminal. Hasta la fecha han sido esclarecidas una cuarentena de denuncias en todo el territorio nacional -si bien el número de perjudicados podría ser muy superior-. Se estima que a lo largo de un año, y hasta el momento de las detenciones, el importe de lo estafado ascendería a 700.000 euros.

Origen de la investigación

La investigación –que se ha desarrollado en dos fases- comenzó hace un año, a raíz de una serie de denuncias formalizadas sobre un posible timo relacionado con falsas ofertas de trabajo de “gigoló”. Las ofertas de empleo eran publicadas en páginas de contactos en Internet, en ellas buscaban hombres para trabajar como chicos de compañía de mujeres adineradas, trabajo por el que podrían percibir pingües beneficios, con sueldos que ascendían como media hasta los 700 euros por servicio realizado. En los anuncios se instaba a llamar a un número de tarificación adicional.

Fraude cometido desde un “call centre”

Una vez que los interesados llamaban al número de teléfono del anuncio al objeto de interesarse por la oferta laboral, eran desviados a líneas de servicio de tarificación adicional con el pretexto de concretar los detalles del puesto de trabajo. Seguidamente el teleoperador informaba a su interlocutor de que dicha derivación no supondría ningún coste adicional al llamante –constituyéndose así el siguiente engaño-. A partir de ese momento, bajo distintas argucias, intentaban retener a la víctima el máximo tiempo posible al teléfono.

Las pesquisas condujeron a los investigadores a un grupo organizado asentado en la provincia de Málaga como las personas que estarían detrás de las estafas denunciadas. Esta red operaba desde un inmueble del centro de Málaga, lugar donde estaba enclavado el denominado ‘call centre’ -oficina desde donde los investigados realizaban tareas de teleoperador y captación de víctimas-. La principal investigada era la ideóloga de la trama, mientras que el resto de investigados eran empleados.

Una vez localizados los domicilios desde los que operaba el grupo –uno, el jurídico, donde estaba ubicado el “call centre” y otro, el domicilio de la principal investigada, se realizaron los registros simultáneamente en los que se intervinieron numerosos efectos relacionados con los hechos investigados.

Paralelamente, la autoridad judicial autorizó el bloqueo de las cuentas bancarias vinculadas con la organización y cuya titular era la principal investigada. En ellas se constató que recibía de media unos 35.000 euros al mes por la explotación de las líneas telefónicas.

La operación, que ha culminado con la detención de los 30 integrantes de la red, se ha desarrollado en dos fases. En la primera se logró la paralización total del “call centre” y la detención de los cabecillas de la red así como, prácticamente, la totalidad de las operadoras que en ese momento trabajaban para la organización – en total arrestadas 14 personas-. Y en la segunda fase,  se levaron a cabo 16 detenciones más, con las que se ha dado por desarticulado el grupo.